El silencio se impuso en el lugar primero.
¡Es que no hay mucho para decir!
Las palabras sobran: tres que se repiten.
Las frases no conmueven mientras las miradas perforan las retinas.
Los sueños se alejan de las habitaciones.
Las almas vagan solas.
Los cuerpos se saludan a un metro de distancia.
Entretanto, los abrazos agonizan
Hola, Diana.
ResponderEliminar¡Muy bueno!
Saludo cordial desde Mar del Plata.