Cuando las acciones me hace ruido y es raro, no termino hasta cerrarlo.
Algunas veces callo y me parece que el silencio todo lo puede,
aclara el tiempo y sale todo a la luz.
Otras veces me dejo cautivar por atracciones que me sacan de foco.
Pero esta vez, un alma de la ruina y el resentimiento, de la envidia
y las noches de bandoneón arrabalero por las calles del bajo y del suburbio, se
adueñó de un pequeño capital afectivo y lo hizo como solo una mente enferma lo
puede realizar, con esos conocimientos diabólicos que entienden los de la calle
oscura, los que no tienen vida y buscan robar, lucirse, simplemente brillar a la luz de
los que siempre brillaron por empatía, conocimientos y capacidad profesional, por
aquellos que siempre dieron la cara.
Y te aplicaste a borrarla, aunque sigue en danza hasta que las velas ardan.
Ni tu estrategia mafiosa lo logrará, ya te llevaste y camuflaste mis palabras, pero se
terminó, se te acabó, tan pronto como salga el sol no verás a tus antepasados.
¡Te lo prometo y lo decreto desde ahora!
Tampoco verás a los que tanto les mentiste, porque uno a uno irán descubriendo tu
jugada y yo, yo estaré en la platea.